¿Por qué tiembla mi perro?
Un perro puede temblar por frío, emoción o estrés, pero también por dolor, náusea, intoxicación u otros problemas de salud.
Un perro puede temblar por frío, emoción o estrés, pero también por dolor, náusea, intoxicación u otros problemas de salud.
No todos los temblores significan lo mismo
Un perro puede temblar por causas relativamente sencillas, como frío, emoción o estrés. También puede hacerlo por dolor, náusea, debilidad, problemas neurológicos, alteraciones metabólicas o exposición a sustancias tóxicas. Por eso el contexto es más importante que intentar adivinar una sola causa por el aspecto del temblor.
Si el perro acaba de salir de un lugar frío, está muy emocionado o vive una situación que normalmente le genera miedo, el origen puede resultar evidente. Cuando el temblor aparece sin explicación, es nuevo o se repite, merece más atención.
Qué observar antes de hablar con el veterinario
Anotar algunos datos puede ayudar a describir mejor lo que está ocurriendo.
- Cuándo comenzó y cuánto dura cada episodio.
- Si tiembla todo el cuerpo o solamente una zona.
- Si puede caminar, comer, beber y responder con normalidad.
- Si hay vómitos, diarrea, jadeo excesivo, dolor, debilidad o desorientación.
- Si pudo tener acceso a medicamentos, chocolate, productos químicos, plantas u otros tóxicos.
Cuándo no conviene esperar
Busca atención veterinaria con rapidez si el temblor es intenso o persistente, aparece junto con colapso, convulsiones, dificultad para respirar, debilidad marcada, desorientación, vómitos repetidos o existe la posibilidad de una intoxicación. En un cachorro muy pequeño, un perro mayor o un animal con una enfermedad conocida, el umbral para consultar debe ser todavía más bajo.